El tenista español Rafael Nadal, número uno del ranking ATP desde mañana, descubrió el gusto «inimaginable» de ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos al batir en la final al chileno Fernando González por 6-3, 7-6 (7-2) y 6-3. Y está encantado.
«Ganar aquí es más especial. Para un tenista profesional, quizás los Grand Slams sean un poco más importantes. Pero, para un deportista, no hay nada como los Juegos Olímpicos, que además sólo se disputan cada cuatro años. Además, acá yo gano por muchos, no sólo por mí», dijo.
La victoria sobre González coronó una campaña perfecta de Nadal en Beijing, donde llegó hace dos semanas lejos de las condiciones ideales: «Estaba muy cansado».
La temporada pasada en la villa olímpica, la convivencia con otros deportistas de todas partes del mundo hicieron lo suyo: le dieron un nuevo aliento lo que le permitió jugar en la final «un partido casi perfecto» y conseguir el primer oro olímpico en la historia del tenis español.
«Quiero agradecerles a todos los atletas que, aun sin saberlo, me ayudaron en esas dos semanas. Lo disfruté mucho en la villa, es muy diferente de los hoteles», expresó.
Ese estado de gracia le permitió imponerse con facilidad sobre González, pese a la dura batalla librada en el segundo set, decidido en un tie break ganado por 7-2 por Nadal y que le abrió camino a la victoria decisiva en el tercer set.
«Vine por el oro, pero tuve la mala suerte de enfrentarme a ‘Rafa’ en la final. No es bueno enfrentarlo. Es un gran jugador y un gran campeón, ganó todos los títulos en los últimos meses y hoy me sorprendió mucho con su servicio», afirmó González, quien lamentó haber desperdiciado la oportunidad de definir el segundo set en su favor.
Mientras González se lamenta, Nadal trata de aprovechar el momento. Con la medalla de oro colgada sobre la camiseta roja -color de España- adornada con ideogramas chinos en dorado, se niega a hablar sobre sus posibilidades en su próximo reto, el Abierto de Estados Unidos.
«Éste no es el momento de pensar en Nueva York, éste es el momento de disfrutar. Ni en mis sueños me imaginé hacer lo que he hecho este año, y ganar estos Juegos Olímpicos increíbles», afirmó el tenista.
No tendrá mucho tiempo para disfrutar. Mañana mismo, Nadal viajará a Nueva York para prepararse para el Abierto de Estados Unidos y sumar un título más a la impresionante serie lograda este año, que incluye victorias en Roland Garros y Wimbledon.
Cuando se despierte mañana, será oficialmente el «número uno» del mundo, pero asegura que eso no le importa: «El sentimiento no cambia porque soy número uno. Yo estaba muy feliz y ganaba muchos títulos cuando era el número dos».
Diana Renée
Beijing/dpa
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